Arquitectura

Rick Joy, reconocido por la sensibilidad y la riqueza material de su obra, estará en Colombia como conferencista en el Seminario Internacional Alternativas de Construcción en la Arquitectura Contemporánea, que se realizará el 29 de octubre en el hotel Cosmos 100 de Bogotá.

Texto: Gabriel Hernadez
Fotografía: Fotografía. Aerchivo Popular


 

   
 
Haga clic sobre las imágenes para ampliar

A finales de la década de 1970, en el estado de Maine al noreste de los Estados Unidos donde era músico de jazz, Rick Joy estaba muy lejos de sospechar que algún día sería ampliamente conocido como “El arquitecto del desierto”.

“El oficio de la música es divertido cuando eres joven… pero conlleva un ritmo de actividad que se vuelve pesado a medida que pasan los años”, dice Rick Joy cuando se refiere a su vida antes de la arquitectura. “Me atrajo Arizona por el aura romantizada de sus paisajes agrestes y desérticos, por el clima seco y cálido y además, porque ahí queda una de las universidades menos costosas del país”, añade con una mezcla de sinceridad, modestia y espíritu práctico.

Estas tres condiciones están presentes en la producción del estudio de arquitectura que abrió en Tucson en 1993 donde, al frente de un pequeño equipo de trabajo, ha ido completando un conjunto de obras consistentes principalmente en viviendas campestres, algunas de ellas para clientes célebres como el director de cine Francis Ford Coppola. La textura de la tapia pisada, el color del acero oxidado y la presencia de la madera forman parte de la paleta de materiales con los que el arquitecto compone sus diseños que se inscriben con naturalidad en el paisaje.

“Sé que soy muy conocido por nuestras casas del desierto, pero no es lo único que hacemos; en Vermont diseñamos una casa de madera con cubierta de pizarra que se mezcla con los bosques y las praderas de los alrededores… Estamos trabajando en un hotel de vacaciones en Utah, y buscamos llegar a un público más amplio con la participación en un proyecto de vivienda popular en Guadalajara, México”.

Al hablar sobre la relación entre música y arquitectura, Rick recuerda las reflexiones sobre el tema que compartió con Rogelio Salmona en Finlandia cuando el colombiano recibió el premio Alvar Aalto en 2003. En esa ocasión, charlaban acerca de la complejidad sensorial que significaba el estar inmerso en un espacio físico o en las estructuras armónicas de una composición musical.

¿Qué le produce placer a Rick Joy en la arquitectura?

“Me gusta imaginar –o soñar– estilos de vida interesantes para mis clientes… Y en ese proceso, me atrae más la búsqueda que los resultados. De hecho, cuando aprecio una obra de arte, quiero captar los intereses y las motivaciones de su creador, como me sucede con las pinturas de Jan Vermeer (Delft, Holanda, 1632-1675). Cuando diseño, busco algo especial en el lugar: la luz… el ambiente… En el caso de una de nuestras casas del desierto estructurada en tres volúmenes, cada uno de los cubos se abre como el diafragma de una cámara para enfocar el paisaje desde un punto de vista distinto.
Joy ha sido profesor invitado en universidades como Harvard, Arizona y Rice. A sus alumnos les sugiere experimentar acercamientos creativos a la arquitectura y al diseño, como las artes, la música y la literatura. “Las experiencias creativas –dice– enseñan bastante acerca de cómo construir formas de vida. Un nuevo proyecto es la oportunidad de ser generoso con los pensamientos y las ideas. Por ejemplo, en el caso del proyecto de la Villa Panamericana en Guadalajara pensé que, aunque se trataba de vivienda económica, no era muy considerado abrir la puerta de la casa directamente sobre el estar familiar, y propuse una forma de acceso más amable”.

La obra de Rick Joy ha sido reconocida con distinciones como el Premio de Arquitectura de la Academia de Artes y Letras y el Premio Nacional de Diseño del Instituto Smithsoniano/Museo Cooper Hewitt. Al respecto, opina: “Los premios no necesariamente significan que tengamos más talento… Más bien representan el trabajo y el interés que les dedicamos a los encargos de nuestros clientes”.

Después de recorrer un largo camino para encontrarse con su oficio, Rick Joy sostiene que la arquitectura es un arte para personas mayores. En su taller de diseño en Tucson, construido con muros de tierra pisada, con cielos rasos de acero y ventanales inclinados de vidrio, junto a los computadores de rigor en la práctica actual, mantiene papel de trazo y lápices para expresar ideas y afinar detalles, exaltando la rapidez y la agilidad de la relación entre el cerebro y la mano; entre los pensamientos y su realización material.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s